Los moteles de la capital venezolana sirven desde diciembre como albergue a los refugiados de las persistentes lluvias de 2010. Aunque el acuerdo de refugio que se firmó con la Alcaldía expiró el pasado 31 de diciembre, más de 1.200 habitaciones -que antes utilizaban parejas para encuentros amorosos- continúan ocupadas sin fecha definitiva para el "check out"